Esta compañía convierte bombas sin detonar en joyas

Durante casi una década, los aviones de guerra estadounidenses arrojaron más de 270 millones de municiones en racimo en Laos, convirtiéndolo en el país más bombardeado del mundo, per cápita.

Estados Unidos intentó bloquear las líneas de suministro a Vietnam por el Sendero Ho Chi Minh en el sur de Laos. También buscaba apoyar a los leales al gobierno en Laos que estaban involucrados en una guerra civil contra las fuerzas comunistas en el norte.

En la actualidad, los trabajadores de la nación del sudeste asiático continúan con el arduo esfuerzo de localizar, detonar y eliminar estas peligrosas municiones. Al ritmo actual, llevará décadas limpiar el país de artefactos explosivos sin detonar.

Article 22, una empresa de joyería, espera acelerar este proceso y, al mismo tiempo, convertir esta terrible evidencia de la guerra en algo hermoso.


Article 22, en español Artículo 22, es una empresa que toma su nombre de una sección de la declaración de derechos humanos de las Naciones Unidas de 1948. Esta empresa emplea a artesanos locales que transforman restos de bombas en pulseras, collares, aretes y otras joyas.

Estas creaciones, que forman parte de la colección “Peace Bomb” se venden a precios desde 20 a 2000 euros.
La compañía dona el 10 por ciento de sus ganancias a la fundación Village Development Fund, que proporciona a las personas necesitadas de Laos de electricidad y microcréditos para el establecimiento de pequeñas empresas.

Article 22 también aporta donaciones a organizaciones sin fines de lucro que limpian minas terrestres y municiones sin detonar en zonas de conflicto.


Fundada en 2012 por una estadounidense, Elizabeth Suda, y una parisina, Camille Hautefort, Article 22 vende sus productos en línea y distribuye a 150 pequeños socios de todo el mundo.

Las dos mujeres crean los diseños de joyas, y sus especialistas en Laos adquieren los materiales y dan vida a los diseños.


Sin embargo, los trabajadores de la empresa de joyería no van en busca de bombas sin explotar. Lo dejan a los expertos que están entrenados para identificar y detonar los dispositivos.

Una vez que se destruye o se desactiva una bomba, los desechos pertenecen a quien sea que posea la tierra donde se encontró.

Algunos propietarios conservan los materiales para fabricar herramientas agrícolas, pero la mayoría vende los desechos a las fundiciones cercanas donde se convertirán en lingotes de latón, bronce y aluminio.

Los artesanos solían convertir estos materiales en herramientas de labranza. En otros casos hábiles artesanos cerrajeros/locksmith convierten el bronce en candados, pasadores y llaves para el mercado local.

Pero Article 22 convierte estos materiales en arte. Normalmente adquiere lotes de piezas a las fundidoras. Además de piezas de bombas, los artesanos funden partes de aviones y otros desechos de aluminio para cumplir con las órdenes de compra de Article 22.

Si una pieza requiere materiales adicionales, como piedras preciosas, las agrega un especialista diferente después de que el producto se envía a Nueva York, donde se encuentran Suda y Hautefort.

La primera joya producida fue un brazalete con las palabras “Abandonado y hecho en Laos” inscrito en él. El brazalete también tenía grabados de flechas, que significa “apuntando hacia el futuro sin olvidar el pasado”, según expresa Suda.

Hoy, todas las piezas de la compañía tienen inscripciones variadas que aluden a la guerra. Suda siente que contar la historia de Laos a través de los productos es tan crucial como limpiar el país de explosivos y permitir a los locales tener un ingreso confiable.

“Lo que expresan las piezas es muy especial…”, dice Suda, “…el potencial para transformar algo tan negativo en algo positivo”.

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